Una propuesta para luchar contra la economía sumergida

Economía sumergida EspañaDecía Albert Einstein que locura es hacer lo mismo una y otra vez y en cambio esperar diferentes resultados. Así puede calificarse el comportamiento de quienes gobiernan muchas de nuestras instituciones que de forma insistente siguen aplicando los mismos correctivos buscando soluciones a problemas persistentes. Desde el ámbito del derecho tributario nada hay tan relevante como la existencia de la economía sumergida, fenómeno este que, en todas sus variantes, constituye un problema social, y no solo de carácter tributario, de primer orden. Si hay algún lugar en el mundo en el que el fenómeno de la economía sumergida alcanza cifras alarmantes es en España, país que junto con Italia, tienen el dudoso honor de poseer las economías sumergidas más grandes del mundo teniendo en cuenta su relación con el PIB. Obviamente, en países africanos del tercer mundo el tamaño de la economía sumergida puede suponer la mayoría de su PIB, pero es que en estos casos el PIB total no tiene parangón con el que representa el de las economías de Italia y España.

Es imposible hablar de economía sumergida y no mencionar a Friedrich Schneider, doctor en Economía de la Universidad de Linz, que lleva trabajando desde hace muchos años en esta materia desde diferentes perspectivas. A él debo muchas referencias de esta entrada tomadas de diferentes ensayos y papers en los que el doctor Schneider ha sido su autor, accesibles de forma gratuita a través de cualquier buscador de internet. Vaya por delante esta mención y el hecho de que cualquier error que pueda aparecer en esta entrada del blog seguramente es achacable a mi persona.

Señala el doctor Schneider que los principales factores que afectan al aumento de la economía sumergida, por orden de influencia son (i) la elevada presión que supone el pago de los impuestos y las contribuciones sociales, (ii) el grado de predisposición al pago de impuestos por parte de los ciudadanos, (iii) la calidad de las instituciones del Estado, (iv) el volumen de las transferencias efectuadas por el Estado a otras personas e instituciones, (v) la excesiva regulación normativa y (vi) el desempleo. Cuanto mayor es la presión impositiva de un Estado, el volumen de transferencias, la regulación normativa y el desempleo, mayor es la propensión a caer en una economía sumergida.

En cambio, los factores relativos a la predisposición al pago de impuestos y la calidad de las instituciones democráticas tienen una influencia inversamente proporcional. En un país como España, campeón del mundo del paro, basado en la asignación de recursos públicos a diferentes niveles de la sociedad (subvenciones, pensiones asistenciales, …), en el que la diarrea legislativa es continua, con cientos de políticos imputados por delitos relacionados con el mal uso de recursos públicos y con una presión fiscal de las más altas de mundo en cuanto a la imposición y cargas que afectan a los salarios, no sé por qué motivo no hemos superado a Italia en el tamaño de nuestra economía sumergida.

Adicionalmente, estudios elaborados por el doctor Schneider establecen que determinados sectores de la economía son más propensos a generar transacciones no declaradas que otros, los más importantes en términos de participación en el PIB son la construcción, la venta al por menor y el turismo y hostelería. En fin, si a alguien le quedaban dudas sobre nuestro liderazgo en el campeonato mundial del dinero B, espero que se hayan despejado todas ellas, una vez leída esta última afirmación.

Hasta aquí una brevísima descripción del problema y de sus causas. La valoración de las posibles soluciones es otro cantar. De forma inequívoca una de las medidas para combatir este problema se introdujo en el año 2012 a través de la Ley 7/2012, también famosa por instaurar la obligación periódica de declarar los bienes en el exterior, consistente en la limitación de pagos en efectivo hasta 2.500 euros cuando una de las personas que intervengan en la transacción sea empresario o profesional.

Si algo podíamos haber aprendido de esta medida, antes de su entrada en vigor, son sus efectos limitados. Italia desde el año 1991 había regulado la posibilidad de efectuar pagos en efectivo en un importe no superior a la cantidad que se aplica en España desde el año 2012. Posteriormente el gobierno de la República Italiana redujo a 1.000 euros en el año 2011 la cantidad que se podía satisfacer en papel moneda. A pesar de esta reducción, diferentes análisis posteriores auspiciados por el doctor Schneider han estimado que el tamaño de la economía sumergida en relación con el PIB de los años 2012 y 2013 en Italia apenas ha variado. En Grecia esta limitación se viene aplicando desde antes del 2010 sin efectos aparentes en cuanto a la evolución del tamaño de su economía sumergida en años posteriores.

Tengo mi propia opinión sobre la poca eficacia de esta medida. En parte creo que se debe a que las posibilidades de que el fisco detecte pagos en dinero superiores al límite se basan casi exclusivamente en el hecho de que una de las partes intervinientes delate a la otra a fin de que esta se libere de su sanción pecuniaria para que recaiga solamente en la otra parte interviniente en la operación –normalmente el empresario o profesional que habría aceptado el pago en dinero por encima del límite cuantitativo fijado por la norma-. Si conforme a la teoría de los juegos lo útil para las dos partes sea no acusar a las otras por el bien común, solo es posible la delación cuando factores ajenos al propio mecanismo del negocio intervengan. Y aquí es cuando aparece la figura del ex cónyuge despechado que por faltar la otra parte a la promesa de fidelidad, decide airear asuntos ajenos al mundo del amor conyugal simplemente por devolver tanto dolor como sea posible (¡qué bien lo saben los Pujol!).

Me resulta un tanto difícil de creer, en estos tiempos de exposición de nuevas ideas por parte de las formaciones políticas dispuestas a agudizar el ingenio ante tantos llamamientos a las urnas que nos esperan, cómo a nadie se le ha pasado por la cabeza el prohibir el uso del papel moneda como medio de pago como remedio eficaz en la lucha contra el fraude.

Sin el título al portador que representa un billete, las transacciones que se realicen de forma electrónica serán perfectamente registradas y detectadas. Digámoslo claramente, el fraude de la economía sumergida necesita el papel moneda como el sistema cardiovascular necesita la sangre. Si se prohíbe el uso de este medio de pago se habrán sentado las bases de un nuevo orden. Solo con pensar cómo influiría esta medida en materias tan relevantes como la lucha contra la corrupción, el tráfico de drogas o la recaudación impositiva, me pregunto por qué no se abre esta materia al debate de la opinión pública.

La influencia negativa que tendría esta medida en el señoreaje o la imposibilidad de que un individuo no pudiese tener a su disposición a buen recaudo una reserva de valor en forma de billetes, no me parecen inconvenientes muy importantes. En primer lugar, intuyo que el incremento de la recaudación impositiva que provocaría la desaparición del papel moneda sería muy superior al beneficio que obtiene el Estado a través de los recursos que genera la emisión de papel moneda, máxime teniendo en cuenta que el Estado podría seguir utilizando otras formas de señoreaje.

En cuanto a la posibilidad de que un individuo pueda guardar su dinero como reserva de valor sin contar con intermediarios financieros, estoy seguro de que diversos medios técnicos podrían facilitar el retiro de dinero utilizando tarjetas u otros medios físicos que representen una reserva de valor solo utilizable por su titular mediante claves o medios personalísimos.

El progreso tecnológico ha sido el acicate para la consecución de fines y objetivos hasta ahora imposibles sobre todo para quienes reclaman el ejercicio de un derecho sin contar con los resortes del poder. En el mundo de la justicia la influencia de la tecnología también ha sido muy notoria, las pruebas de ADN sirven ahora tanto para identificar al autor de un delito como para resolver la paternidad de un ser humano sin margen de error. Gracias al seguimiento que efectúan cámaras y otros aparatos similares es posible detectar infracciones de tráfico o solucionar crímenes que de otra forma podían haberse quedado impunes.

En la actualidad nuestros mecanismos de producción nos llevan a contar cada vez con menos personas para ofrecer los bienes y servicios que demanda la sociedad. Habrá que buscar una salida a estas personas cuyas posibilidades de desarrollar un trabajo sean ínfimas debido a la robotización de muchas tareas y a la desaparición de industrias extensivas en mano de obra. Para solucionar estos problemas vamos a tener que afrontar la implantación de mecanismos efectivos de distribución de la renta. Y estos dependerán de que se puedan identificar y gravar con eficacia y justicia los rendimientos de los contribuyentes, razón por la cual medidas como las que se sugieren en esta entrada deben de entrar en el debate público.

La experiencia del cambio de papel moneda está en nuestra historia reciente. Me pregunto, caso de que la transición al euro se hubiese efectuado hoy en día, si la opinión pública hubiera consentido que quienes se dirigieron al Banco de España o a las entidades financieras colaboradoras para cambiar sus pesetas por euros en grandes cantidades hubiesen podido cambiar impunemente el resultado de sus actividades ilícitas como si tal cosa, tal y como así ocurrió en el pasado o, por el contrario, se hubiesen activado cautelas para comprobar que quienes, con todo su derecho, habían reservado el resultado de sus negocios y actividades en billetes guardados debajo del colchón, hubiesen tributado de forma correcta por tales rentas.

Sería bueno ir aprendiendo de los errores del pasado y a la vez prever cuáles serán las bases con las que construir la sociedad del futuro.

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

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José Galtier Ferreira

jose.galtier@gmail.com

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3 respuestas a Una propuesta para luchar contra la economía sumergida

  1. Pingback: Crítica a los argumentos que defienden una subida impositiva por parte de la formación política Podemos | Espacio Tributario

  2. La propuesta es extraordinaria….cambiar el billete por moneda electrónica y de este modo todo estaría controlado, pero….¿realmente se quiere cambiar la realidad actual por parte de quienes se encargan de supervisar y recaudar?…

    Saludos,

    Sara

  3. En España, hoy por hoy es imposible eliminar la moneda física, pues gran parte de la población la sigue utilizando sin hacer caso a las tarjetas de crédito siquiera, sobre todo la población rural.

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