Régimen de expatriados

Tal y como está el “percal” en España, muchas empresas prefieren apostar su futuro al exterior. La primera “oleada” de salida masiva se produjo en los años 90, cuando empresas españolas del sector de la construcción, financiero y energético pusieron sus miras en Sudamérica, subcontinente sin explotar que acogió con los brazos abiertos las inversiones exteriores.

El legislador español, consciente de lo positivo de tales salidas, introdujo en 1998 una medida que incentivaba a los empleados de las compañías a trabajar más allá de la frontera española. Dicha medida vuelve a tener una actualidad significativa ante la crisis total que sufrimos en España y de ahí estas líneas para enunciarla y recordarla, dado el beneficio evidente que supone para los trabajadores que cumplan los requisitos requeridos para su aplicación y que conllevará un aumento significativo, en la mayoría de los casos, de su sueldo neto.

Entre los entendidos, conocemos esta medida como el “siete pe” en alusión al artículo de la ley del Impuesto sobre la Renta donde se regula. Dice la norma que están exentos los rendimientos del trabajo percibidos por trabajos realizados en el extranjero, hasta un límite máximo de 60.100 € con los requisitos que a continuación apunto:

1. Es necesaria la residencia fiscal del trabajador en España. Para ello, debe hacerse un análisis previo de la situación personal del trabajador para confirmar el mantenimiento de la misma. Recordemos que con carácter general el desplazamiento al extranjero no determina la adquisición de la residencia fiscal en el país de destino: la ausencia en España se reputa como esporádica o temporal.

2. Realización de los trabajos en el extranjero. Se exige un desplazamiento físico sin que la norma exige un plazo mínimo de duración por lo que, yendo al límite, podríamos aplicar esta exención para un trabajador que va un día a la semana a Francia a realizar determinados trabajos. Evidentemente, la exención no ampara al “teletrabajo” desde España.

3. Trabajos realizados para una entidad o empresa no residente en España, con independencia de quien sea el pagador de la retribución (que podría ser una sociedad española). La clave es que el trabajo produzca una ventaja o utilidad para la sociedad extranjera. Esta utilidad es más difícil de demostrar cuando la sociedad extranjera es vinculada a la española (pensemos en una filial del grupo). Para resolver esta cuestión, en la práctica debemos preguntarnos lo siguiente: ¿en circunstancias comparables la filial extranjera hubiese contratado este servicio con un tercero si no fuese el trabajador desplazado el que se lo prestase?

4. Existencia en el país de destino de un impuesto análogo al IRPF español y que no se trate de un paraíso fiscal. Si España tiene suscrito un convenio de doble imposición con dicho país (tenemos con la mayoría), se entiende cumplido este requisito. En este punto cabe señalar que desde 2001 no se exige que se tribute efectivamente en el extranjero por lo que es probable (por aplicación de los convenios de doble imposición basados todos en el modelo de la OCDE) que no se tribute ni en el extranjero ni en España por lo que el importe bruto percibido por tales trabajos coincidirá con el neto.

Hay que tener en cuenta que por la parte que exceda de los 60.100 € exentos podría el contribuyente aplicar la deducción por doble imposición internacional. Además, esta exención es compatible con el régimen de dietas e incompatible con el régimen de excesos por destino en el extranjero.

Adicionalmente, es básico que la relación se configure como laboral. Es decir, un consejero de una entidad o un profesional (pensemos en un médico que presta su trabajo en Portugal sin perder la residencia fiscal en España) cuyas rentas se configuran como “de actividades económicas” no podrá aplicar esta exención. Hay algunos casos más difusos como por ejemplo la impartición de cursos o conferencias en el extranjero si bien en estos casos, se hace difícil defender la aplicación de la exención por la finalidad misma de la norma.

Una cuestión que normalmente la gente se pregunta es si esta exención exige una relación laboral previa o si, por el contrario, podría aplicarse en el caso de, sin perder la residencia fiscal en España, aceptar un trabajo en el extranjero. Pongamos un par de ejemplos: un equipo de fútbol de Portugal me contrata como entrenador produciéndose mi desplazamiento temporal a Portugal, o me ofrecen un trabajo por 2 años en Inglaterra y solicito por ese tiempo una excedencia en mi trabajo actual en España. ¿Es aplicable la exención? La respuesta depende de lo que se entienda que tiene la norma por finalidad: favorecimiento de la internacionalización de las empresas españolas vs. favorecimiento de la movilidad de los trabajadores españoles en el extranjero. Siendo un tema controvertido, la Dirección General de Tributos parece decantarse por la segunda finalidad apuntada siendo, por ello, positiva la respuesta a los ejemplos enunciados.

Para finalizar resulta básico para evitar discusiones con la Administración Tributaria, que empleado y empleador “vayan de la mano” en la aplicación de la exención y que, de ser aplicable, la empresa no practique retenciones por su salario al trabajador dado que, en caso contrario, existirá una contradicción fácilmente detectable para Hacienda (declaración en la renta del trabajador de unas retenciones por rendimientos del trabajo que pedirá a devolver sin incluir los rendimientos del trabajo al estar exentos de tributación) que exigirá que el empleado pruebe con “pelos y señales” el cumplimiento de los requisitos exigidos.

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Francisco Soto Balirac. Asociado Sénior de J&A GARRIGUES

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7 respuestas a Régimen de expatriados

  1. Esaú dijo:

    El régimen de expatriados es uno de los grandes “coladores” de la legislación tributaria española que he podido vivir muy de cerca como asesor de muchos de sus beneficiarios. Se podrá alegar que, a nivel recaudatorio, no supone una merma importante para las arcas del fisco pero, comparándolo con el sometimiento a la fría, dura e inflexible retención del “currito” español que no tiene la suerte de vincular su trabajo al extranjero, el régimen me parece una auténtica desfachatez y abogo por su total eliminación que, además -a diferencia de los módulos- no tendría coste electoral. Eso sí, los “lobbies” empresariales, en este país, tienen mucho peso…Esaú

  2. Pingback: El paradisíaco encanto de Necker (a propósito de los conflictos de residencia) | Espacio Tributario

  3. Cristina dijo:

    Me gustarían que me ayudarán en un tema el. U el tengo bastantes dudas, mi maridó esta trabajando unas 3 semanas al mes fuera de España en Reino Unido, Alemania y Francia, mientras nuestros hijos pequeños y yo vivimos en España, por lo que veo claro la posibilidad de aplicar la exención hasta los 60.100 pero estamos pensando mudarnos toda la familia a reino unido por lo que residiríamos allí más de 183 días al año toda la familia, se podría considerar residente en España y aplicar la exención ? Es compatible la de los 60100 con las dietas?

    Muchas gracias

    • José Galtier dijo:

      Estimada Cristina. No es posible una atención directa, personalizada y seria de su asunto a través de un chat. Mire le contesto según me pregunta. Creo que parece posible aplicar la exención, pero depende de más requisitos. Si ustedes se mudan al Reino Unido lo más probable es que pierdan su residencia fiscal en España por lo que no sería posible aplicar la exención obviamente. La exención de 60.100 es incompatible solo con las dietas de expatriación, no con el resto de dietas. ¿No sería mejor ponerse en contacto personalmente con la persona que envió el artículo?. ¿De verdad va a tratar este asunto como si fuese una conversación de cafetería?. Le ruego me disculpe el tono de mis comentarios. Un cordial saludo. José.

  4. Joaquín dijo:

    Buenas noches,
    Estoy expatriado en Sudáfrica y he trabajado en el año 2014 unos 10 meses en este país. He vuelto a España aproximadamente cada 3 meses, estando en casa unos 18 días. En el año 2013 estuve sólo 3 meses en Sudáfrica y en el borrador de la renta me aparecía mi salario percibido y lo que debía pagar a Hacienda ya que en mi nómina se retenía 0 para IRPF, modifiqué el borrador y entregué a Hacienda un documento de la empresa donde explicaba que ese dinero lo había obtenido como expatriado en Sudáfrica y Hacienda no me retuvo nada.
    Este año sin embargo, para los 10 meses trabajados, en mi borrador no aparece absolutamente nada acerca de mis rendimientos obtenidos, y esto me resulta muy extraño. En mis nóminas aparece al igual que el año 2013, que no pago nada de IRPF, pero sí de Seguridad Social y desempleo, pero en el borrador no aparece nada respecto a esto, ¿Es normal que hacienda no sepa nada de mis rendimientos, cuando cobro completamente en España?
    Por otro lado, estaría exento de pagar impuestos en mi caso teniendo en cuenta que sólo estoy dado de alta en España y en Sudáfrica ni cobro, ni cotizo, ni nada?

    Gracias.

    • José Galtier dijo:

      Estimado Joaquín: las cantidades exentas deben de informarse a la AEAT por la sociedad que le paga. Estas cantidades suelen aparecer (no he comprobado todos los casos) en el resumen anual que la AEAT envía al contribuyente. Responder al resto de sus cuestiones requiere atención personalizada. Seguro que tienen los medios para contactar con el autor del artículo que le podrá ayudar. Un cordial saludo. José.

  5. Juan dijo:

    Buenos días,

    Me gustaría me ayudaran a aclarar algunas dudas, mi empresa me ha ofrecido irme a trabajar a Lisboa, a una filial de grupo (no es español), tengo muchas dudas de la tributación a efectos de IRPF, tengo que pagar IRPF de Portugal, el de España, hay exención?

    Muchas gracias

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