No hagamos excesivamente onerosas las garantías

LGTCon la entrada en vigor de la vigente LGT en 2003, se producen como todos sabemos, profundas modificaciones en lo que al procedimiento recaudatorio a seguir frente a responsables tributarios respecta. En efecto, dicho procedimiento estaba muy poco regulado de manera específica en la LGT de 1963, y con esta Ley se procede a establecer los cauces precisos por los que debe discurrir el mismo.

En esta materia, una de las principales novedades introducidas por la norma referida es la consagración del principio de independencia de procedimientos en caso de varios responsables, lo que se declara en el artículo 124 LGT , concretamente en el punto 2 cuando dice que “(…) 2. Las solicitudes de aplazamiento o fraccionamiento de deudas o las solicitudes de suspensión del procedimiento de recaudación efectuadas por un responsable no afectarán al procedimiento de recaudación iniciado frente a los demás responsables de las deudas a las que se refieran dichas solicitudes (…)”.

Sabido es que en caso de varios responsables (el propio precepto acaba de incluir como obligados tributarios a los responsables en el apartado 5) de una misma deuda tributaria y sobre la base de los establecido en el artículo 35.7 LGT, determina que todos ellos queden solidariamente obligados al pago de la misma (salvo que expresamente la ley establezca lo contrario). Por ello, la AEAT puede exigir “el todo” a cada uno de los distintos responsables. Este principio de solidaridad en caso de diversidad de sujetos en la parte pasiva de la deuda tributaria supone un plus de garantía, en sí mismo, para el crédito tributario, lo que se fundamenta en la naturaleza pública del mismo. Y es comprensible esta protección, totalmente contraria al principio general en derecho privado establecido en el artículo 1137 del CC  donde rige, salvo pacto expreso, el principio de mancomunidad, por las razones expuestas.

En esta línea debemos enmarcar también, como otra garantía adicional, esta suerte de solidaridad procedimental instaurada por el precepto referido, de manera, que aunque la deuda a cobrar sea única, y solo se pueda recaudar una vez, en caso de varios responsables, y como consecuencia de que frente  a cada uno de ellos se va a desarrollar un procedimiento recaudatorio distinto, en caso de aplazamiento o suspensión de la deuda, las solicitudes efectuadas por un responsable no afectan al procedimiento iniciado frente a los demás responsables. La interpretación que se haga de este precepto, entendemos tiene que venir presidida, como es natural, por criterios de seguridad del crédito tributario y menor onerosidad para el deudor.

En principio el precepto habla de que la solicitud, por ejemplo de suspensión efectuada por un responsable “no afecta” a otro u otros responsables de la misma deuda. No explica en qué términos debe producirse esa no afectación, pero entendemos, sobre la base de los criterios interpretativos antes apuntados, que si un obligado solicita suspensión o aplazamiento, y otro no lo hace, el procedimiento continúa respecto del que no lo ha hecho. Ello es así, puesto que las vicisitudes que pueden acaecer en el procedimiento de cada responsable pueden ser diferentes. Así uno puede impugnar el acto sobre la base de unos argumentos, y otro sobre la base de otros argumentos, y uno recibir una resolución estimatoria y otro desestimatoria. En este caso, si solo hubiera garantizado el pago uno de ellos y fuera precisamente el que ha recibido el fallo estimatorio, la AEAT podría quedarse sin garantía para hacer efectivo el crédito tributario frente al otro responsable, habiendo suspendido la ejecución, y viéndose ahora sin garantía.

Sin embargo, existe un caso, en el que siendo los parámetros de partida diferentes, llevar la interpretación del artículo 124.2 LGT a estos extremos, en primer lugar no aportaría ningún plus de garantía a la Hacienda Pública, y en segundo lugar haría excesivamente onerosa la prestación de garantías a la parte deudora.

Este sería el caso, en el que existiendo dos responsables a los que se les hubiera declarado responsables exactamente de las mismas deudas, y por idénticos motivos, y si ambos recurren exactamente sobre la base de los mismos argumentos, en una REA respecto de la que se solicita, por ser así procedente, la acumulación, y dado que ambas declaraciones de responsabilidad van a seguir necesariamente la misma suerte procesal, no tiene sentido obligar a la constitución de dos garantías, pues los derechos de la Hacienda Pública están perfectamente garantizados con una sola caución sobre la deuda exigida a ambos (que no olvidemos que es la misma). En nuestra opinión, al hacerlo, se ocasionaría un sobre gravamen innecesario, y no previsto expresamente por la norma. Pues esto que nos parece tan obvio no es tan fácil de ver para la inspección. Hay que ser exigente con el contribuyente para también saber aflojar la cuerda….

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Carlos Romero Plaza

Socio Director de ARTTAX ABOGADOS

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2 respuestas a No hagamos excesivamente onerosas las garantías

  1. Enhorabuena, Carlos, por poner el “foco” sobre este tipo de situaciones del todo injustas.
    Llamo la atención sobre otros escenarios análogos en los que también se suscita el debate de la duplicidad de garantías respecto a una misma deuda tributaria:
    -. Regularización abordada por la AEAT en la que cuestiona un crédito tributario (vgr.: una BIN en el IS), generando una obligación de ingreso en el ejercicio de su generación. El contribuyente aporta un aval para lograr su suspensión. Mientras dura el pleito, el contribuyente consume cautelarmente ese controvertido crédito en otro ejercicio (precisamente con fundamento en la suspensión soportada por aquel aval), siendo así que la AEAT le gira una “paralela” exigiéndole el ingreso de una cuota que el contribuyente, otra vez, habrá de garantizar.
    -. IVA repercutido por un contribuyente a resultas de una regularización administrativa (http://fiscal.blogsiga.net/index.php/del-quilombo-del-iva-repercutido-a-resultas-de-una-regularizacion-administrativa/), siendo así que el repercutidor suspende ésta mediando la aportación de un aval. El soportador, por su parte, se deduce esa misma cuota que la AEAT -esta vez a él- le exige, para lo que, nuevamente se aportará un aval que viene a garantizar ese mismo crédito tributario ya cubierto por la caución aportada en sede del repercutidor.
    Un drama…

  2. Ítem más: menos mal que el TS ha puesto algo de orden en sentencia del 24/6/15, recurso nº 1491/13, con la magnífica capacidad de síntesis de su Ponente. Abrazos. Esaú

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