¿Mi tío es realmente mi tío?

Mi tía (la hermana de mi madre) falleció hace unos años y tras ello me vi envuelto en un “mar de dudas” del que no sabía cómo salir: ¿puedo seguir llamando “tío” a mi tío?

El sentido común me decía que sí: siempre fueron mis tíos por lo que entiendo que en nada debe afectar mi relación con mi tío al fallecer mi tía. Cuestión diferente podría ser (incluso en esa situación no lo tenía del todo claro) que en vez de fallecer, se divorciasen y mi tía carnal se casase con otro, ya que ahí puedo llegar a entender que la expareja de mi tía ya no sea mi tío y sí su nuevo marido. Tras largas conversaciones conmigo mismo concluí que efectivamente seguía siendo mi tío.

¿Qué importancia tiene esto?, ¿qué incidencia tiene en el ámbito fiscal? Pues mucha. Y sigo: mis tíos no tenían hijos y como soy su único sobrino habían acordado que la herencia iría de uno a otro y, al fallecimiento del último, a mí.

Pues bien, recientemente falleció mi tío. La pena fue muy grande, pero tras días de duelo tocó “meterse” con la herencia que, como sabía, me correspondía en su totalidad. No hubo sorpresas y así fue al descubrir el testamento.

Tranquilamente confeccioné la declaración del impuesto sobre sucesiones con los bienes que me dejó mi tío y la presenté en el plazo establecido al efecto en Hacienda declarándome expresamente sobrino del causante.

Un día, me llega una notificación de Hacienda que no recogí en ese momento. ¿Qué querría Hacienda de mí?, ¿pero si con lo prudente que soy no dejo de ingresar un céntimo de los que me corresponde en la Agencia Tributaria? Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que Hacienda estaba tratando de decirme que mi tío no era mi tío por lo que al fallecer, por aquello de ser yo un extraño en la herencia, tenía que aplicar unos coeficientes multiplicadores que suponían, como bien dice el nombre, “multiplicar” lo que había pagado en su momento, más los preceptivos intereses.

¿Pero era realmente mi tío o heredé de un extraño?

Entremos en la parte técnica para poder sacar conclusiones de índole fiscal.

En el caso que nos ocupa, la discrepancia deriva del grupo en que se ha de incluir a un sobrino por afinidad (aplicable a cuñados y demás familia) cuando se rompe el vínculo original que hizo que esa persona adquiriese tal relación parental contigo.

Una pequeña introducción previa: dependiendo de la relación que una persona que hereda tiene con el que fallece, tributa más o menos. Centrándonos en el caso que nos ocupa, un colateral de tercer grado por afinidad se encuadra en el grupo III del impuesto sobre sucesiones siendo aplicable una reducción por parentesco y aplicando determinado porcentaje multiplicador. Un ajeno a la herencia se encuadra en el grupo IV, no siendo de aplicación ningún tipo de reducción y aplicando el coeficiente multiplicador más alto (pudiendo llegar a tributar en sucesiones a un tipo ¡del 68%!)

Mientras que la Administración está entendiendo (no iba a ser de otro modo…) que un familiar por afinidad una vez desaparecido el vínculo de consanguineidad que ha de estar incluida en el grupo IV -como un extraño (con el aumento en la tributación en el Impuesto sobre Sucesiones que ello conlleva)- , entiendo que lo lógico sería pensar que el vínculo familiar no se ha roto tras el fallecimiento, en este caso, de una tía carnal y, por lo tanto, la inclusión en el grupo IV dentro del impuesto es errónea.

A pesar de que, en este caso, la discrepancia afecta a un procedimiento tributario, el concepto de vínculo familiar no puede ser analizado sino desde una perspectiva civil, pues es en su norma básica donde los lazos familiares aparecen definidos y donde la distinción entre los distintos grados de consanguinidad y de afinidad se recogen. A este respecto entiendo defendible, como en parte hizo el Tribunal Supremo en la sentencia de 18 de marzo de 2003, que puesto que en el Código Civil no se establece que el parentesco por afinidad se extinga por el fallecimiento de una persona, que hace que se pierda el parentesco con el resto del grupo familiar, y si tenemos en cuenta que dentro de los criterios interpretativos que establece el art. 3.1 del Código Civil, el primero es la literalidad, el sentido propio de sus palabras, y que el art. 4.2,c) de la ley del impuesto sobre el patrimonio habla de colaterales de segundo grado, “ya tenga su origen el parentesco en la consanguinidad, en la afinidad o en la adopción”, la conclusión sería que mi tío no es un extraño y sigue siendo mi tío. Es decir, entiendo indiscutible que no soy un extraño, ya que soy sobrino político, pero sobrino, según la terminología usual, y por ello colateral de tercer grado por afinidad del causante (sin que quepa, ya, la fictio iuris de asimilar a los colaterales por afinidad con los extraños, pues para tal consideración se requiere una ley que así lo disponga). Esta argumentación es la que señalan diferentes sentencias de Tribunales Superiores de Justicia y, aunque no es del todo clara, la referida sentencia del Tribunal Supremo de 2003.

No obstante, la Agencia Tributaria y otros pronunciamientos jurisprudenciales insisten en la ruptura del vínculo. Así la reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 31 de octubre de 2013 (la que llegó a mis manos y me “indujo” a escribir el presente artículo) que extracta parte de la sentencia del Tribunal Supremo de 27 de septiembre de 2005 la cual señalaba que el parentesco por afinidad se genera y sostiene en el matrimonio, por lo que desaparecido el vínculo matrimonial se extingue este, rompiéndose entre los cónyuges cualquier relación parental, y si se rompe entre los esposos, con más razón respecto a la familia de uno de ellos en relación al otro, esto es, el parentesco por afinidad desaparece. Y ello con independencia de que el viudo o viuda contraiga o no ulteriores nupcias, situación que en nada afecta a la ruptura del matrimonio previo, actuando la disolución del mismo únicamente como un prius o presupuesto jurídico de la celebración de otro.

¡Qué se aclaren, por dios!

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , garantía profesional.

SIGA

Francisco Soto Balirac. Asociado Sénior de J&A GARRIGUES

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

15 respuestas a ¿Mi tío es realmente mi tío?

  1. Javier Gomez Taboada dijo:

    Efectivamente Francisco, como bien apuntas, en España ni tan siquiera está jurídicamente claro cuándo se extingue o pervive un parentesco. Enhorabuena por este “post” que desarrolla un extremo por mí meramente apuntado en el titulado “Asuntos de familia” (5/11/2013) y sobre el que he tenido ocasión de volver a abundar, ya más recientemente, en la revista Notario (http://www.elnotario.es/index.php/practica-juridica/3652-subsiste-postumamente-la-afinidad).

  2. Alfonso Peralta dijo:

    Estupendo post! y si le digo que me ha encantado es porque parece que mi tio-abuelo no era tío ni de mi padre ni de mi tío. En este asunto estamos. Sin embargo, considero que no es que se tengan que aclarar, es que simplemente tanto los tribunales como las haciendas de las CCAA deben aplicar la jurisprudencia y cumplir con la unificación de doctrina que es bien clara. Así lo están aplicando el TEAR de Madrid y el Tribunal Supremo. No sólo se trata de la referida sentencia de 18 de marzo de 2003, también la del 14 de julio de 2011 4946/2011, en casación por unificación de doctrina, o la de 12 de noviembre del mismo año 9166/2011, otra casación de doctrina, o la 2715/2012 y por lo tanto anterior a octubre de 2013. Se están dedicando a obviar la existencia de esta jurisprudencia ya consolidada en cuanto que se trata de más de 2 pronunciamientos e intentar modificarla o simplemente retrasar los pagos, dilatar las devoluciones, o intentar que el contribuyente desista de plantear recursos dado el dinero que hay en juego.

  3. Alfonso Peralta dijo:

    Leyendo la sentencia referida me parece verdaderamente incomprensible. En su FJ 5º alude, “aunque el Tribunal valora debidamente las razones para sostener la extinción de ese parentesco al tiempo que se disolvió el matrimonio que provocó su nacimiento, sostiene que no son de entidad tal que permita una modificación del criterio sustentado en la sentencia de 2003. Añadiendo que, en ambos casos, el pariente afín de que se trata ya no se encontraba casado con el sobrino consanguíneo. Sin embargo, es lo cierto que de la lectura de la sentencia que inicia la doctrina comentada, no puede extraerse que el matrimonio del sobrino por afinidad se encontrara disuelto, sin duda, por ser una cuestión no planteada. Pues bien, en el presente caso, esta Sala sí encuentra motivo para cambiar el criterio”.

    Es decir, el TS valora las razones de la extinción del parentesco y considera que no, que no hay cambio de criterio. Y en ambos casos el afín ya no estaba casado con el consaguíneo. Así lo refleja además la de 12 de diciembre de 2011, FJ 3º, “Ahora bien el Tribunal Supremo en la sentencia anteriormente citada de 18 de marzo de 2003 se está refiriendo precisamente, a un sobrino carnal de la esposa, premuerta, del causante, considerando como un colateral de tercer grado por afinidad, y en ningún caso se hace referencia a que este parentesco haya desaparecido porque la esposa del causante hubiere fallecido con anterioridad, razones todas ellas que llevan
    a la desestimación del recurso interpuesto .” Misma cita 12 de noviembre de 2011.

    Y sin embargo, el TSJM dice que de la sentencia no puede deducirse que el matrimonio se encontrara disuelto, y que es cuestión no planteada. Es que no me cabe en la cabeza, la verdad.

  4. Manuel Dopazo dijo:

    La cuestión quedó resuelta con la resolución del TEAC de 14 de noviembre de 2013 ( R.G 4129/2011) dictada en unificación de criterio al reconocer que como consecuencia de la citada doctrina jurisprudencial a efectos del ISD los colaterales de consanguinidad y afinidad pertenecen al grupo III siendo a ambos aplicable el coeficiente previsto para dicho grupo en el art.22.

  5. Javier Gomez Taboada dijo:

    Gracias, Manuel, por tu interesante aportación.

    Lamentablemente, me temo que esa resolución del TEAC aún no ha venido a zanjar el debate pues no abunda en la premoriencia del cónyuge que da lugar a la controversia sobre si la afinidad pervive o no tras su fallecimiento. Es más, la DGT (vid su CV0529-14 del pasado 27/2 dhttp://petete.minhap.gob.es/Scripts/know3.exe/tributos/CONSUVIN/texto.htm?NDoc=29869&Consulta=%2EEN+NUM%2DCONSULTA+%28V0%35%32%39%2D%31%34%29&Pos=0&UD=1) sostiene que “al no existir ya matrimonio por divorcio, el hijo del cónyuge superviviente ya no es descendiente por afinidad del antes padrastro y, en consecuencia, quedaría adscrito al Grupo IV”.

  6. Alfonso Peralta dijo:

    Estimado Javier, la DGT es un organismo dependiente del Ministerio de Hacienda y por lo tanto vela por sus intereses económicos. Entre ellos está, el que la deducción por parentesco no se aplique en casos como éstos. Es el Tribunal Supremo el que fija la jurisprudencia y, en cuanto que es más de una sentencia, ya es jurisprudencia consolidada con varias casaciones de doctrina.

  7. Javier Gomez Taboada dijo:

    Coincido contigo, Alfonso, en que la DGT no deja de ser la Administración y que, como tal, lo que es emite es doctrina y no jurisprudencia. Pero ello no es óbice para constatar que el TEAC discrepa, bien es cierto que sin entrar en honduras, y que los pronunciamientos del TS aun parecen vacilar sobre este extremo. Muchas gracias por tu aportación.

  8. eduardo vihuelas dijo:

    Genial post!….hay que añadir que el Tribunal Supremo vuelve a reiterar su postura en sentencia nueva: TS, Sala Tercera, de lo Contencioso-administrativo, Sección 2ª, S de 1 Abr. 2014…..si bien es cierto que no entra minuciosamente en decir si persiste o no el parentesco, hay IDENTIDAD de litigantes (sobrino/a de la esposa premuera/o del causante), de hechos y de resoluciones (El TS dice que son de III grado y no de IV como la Administración pretende). Incluso los encabezados de revistas y publicaciones prestigiosas como “La Ley” lo afirman y apuntan textualmente:
    “IMPUESTO SOBRE SUCESIONES. Base liquidable. Reducciones. En función de proximidad o lejanía del grado de parentesco. Interpretación del artículo 20.2 apartado III de la LIS, en relación con los sobrinos políticos. Consideraciones sobre la configuración legal del parentesco por afinidad. La relación de parentesco no desaparace cuando el matrimonio se disuelve. Doctrina jurisprudencial. Aunque se de la circunstancia de la premuerte del tío/a carnal, los sobrinos del cónyuge del causante a efectos del Impuesto sobre Sucesiones no tienen el carácter de «extraños» de forma que puede aplicarse la reducción prevista para los colaterales de segundo y tercer grado.”
    Es exactamente mi caso y tras llevarse cientos de miles de euros , me han dejado con dos duros. Voy a ir al TEAR, al TSJ si procede y si puedo por la cuantía (creo que sí por ser unificación de doctrina y superar los 30.000 euros), también al TS. Ellos se basan en una sentencia (una, luego no es jurisprudencia) del TS de lo penal, que es un orden jurisdiccional distinto y además lo dijeron “para beneficiar al reo”. Es indignante, confirmatorio (que no recaudatorio) e inmoral

  9. Gracias por compartir estas reflexiones y la información que se puede extraer a partir de la misma. El caso de las herencias es un asunto muy complejo. Lo mejor es preparar bien los papeles necesarios , cuanto antes mejor. Nadie quiere que ocurra nada malo pero mejor prevenir.

  10. Muchas gracias, Eduardo, por tu valiosa aportación de esa interesante resolución del TEAC que viene a pacificar (esperemos que de un modo estable) este debate del todo kafkiano sobre el alcance del parentesco por afinidad.
    Un afectuoso saludo.

    • Eduardo Vihuelas dijo:

      De nada, Javier. Reconozco que en mi trayectoria de abogado nunca me había planteado este tema, pero si atendemos a principios como el de la LITERALIDAD, no hay norma escrita que diga que este parentesco se extingue por la premoriencia del consanguíneo. He indagado pq la CAM me denegó la bonificación en un caso exacto y he recurrido lógicamente sin tener aún resolución. Ahora el TEAC SÍ ha manifestado de forma expresa(por fin) que dicho vínculo NO se extingue, si bien el TS (aunque no entraba expresamente), en casos con idénticos litigantes, hechos y pretensiones ha dado 3 veces la razón al administrado. Una cosa es pagar Impuestos y otra el carácter confiscatorio que muchas veces rodean las circunstancias. Gracias por tus palabras y un abrazo

  11. eduardo vihuelas dijo:

    Añadir que la resolución del TEAC es doctrina reiterada, pues ya en 18 de Diciembre de 2013 (RG 3892/2011) dijo el mismo criterio. Con ello, la Administración Tributaria y los diferentes TEAR estarían vinculados, según la propia Ley General Tributaria establece en su art. 239,7.

  12. MIGUEL ANGEL RICO AGUSTIN dijo:

    Me esta pasando un caso identico.Propongo el cambio de nombre para los Inspectores de Hacienda y pasen a denominarse,”Cuatreros” pues el grado de parentesco, no desaparece al fallecer un tio carnal, (al menos no esta escrito en ninguna parte) son esto “cuatreros” los que asi lon interpretan, para beneficio suyo, en primer lugar,pues beneficiando a sus jefes, se seguran su salario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>