El cuestionable comportamiento de la AEAT en relación con el tratamiento fiscal de las donaciones ilegales al PP

La presente entrada tiene como fin mostrar una serie de consideraciones en relación con el informe que técnicos de la AEAT (Agencia Tributaria) han elaborado en relación con el tratamiento tributario de las donaciones ilegales al Partido Popular. Vaya por delante que no he accedido al informe de la AEAT y que, con tan solo un mero examen de la normativa aplicable y los años de experiencia, se pretende realizar un juicio crítico de la conclusión a la que llega la Agencia Tributaria y que se resume en la siguiente aserto: deben considerarse exentas de tributación en el Impuesto de Sociedades las donaciones percibidas ilegalmente por el Partido Popular al haberse asignado los fondos a los fines de su destinatario.

Para desgracia de este quien escribe, el tratamiento de esta cuestión debe dilucidarse a través del análisis del contenido de la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos (en adelante la palabra“Ley” se referirá a esta Ley Orgánica salvo que de su contexto se deduzca otra cosa y el texto que figure en cursiva, un extracto literal de la citada norma), a la que nunca hubiera accedido sino fuera por el propósito de esta entrada, que no es otro que el de dar cierto barniz técnico a un asunto quizá desenfocado por el ruido mediático, los intereses en juego, la falta de experiencia tributaria de determinados actores de la escena pública y cierto sesgo interpretativo.

Para empezar, es preciso hacer mención al contenido del artículo 2 de la referida Ley que establece que los recursos económicos de los partidos políticos estarán constituidos, entre otros, por “las donaciones en dinero o en especie, que perciban en los términos y condiciones previstos en la Ley.”

Posteriormente, en los artículos 4 y 5 al tratar sobre los recursos privados de los partidos políticos, se establecen una serie de requisitos que se exigen a las donaciones privadas. Las más destacables para lo que nos interesa son los que resumiré a continuación en los siguientes puntos:

  • Las donaciones procedentes de personas jurídicas requerirán siempre acuerdo adoptado en debida forma por el órgano o representante competente al efecto, haciendo constar de forma expresa el cumplimiento de las previsiones de la presente Ley.
  • Las cantidades donadas a los partidos políticos deberán abonarse en cuentas de entidades de crédito, abiertas exclusivamente para dicho fin. Los ingresos efectuados en estas cuentas serán, únicamente, los que provengan de estas donaciones.
  • Deberá de dejarse constancia de todas las donaciones al menos, la fecha de imposición, el importe de la misma y el nombre e identificación fiscal del donante.
  • Los partidos políticos no podrán aceptar o recibir directa o indirectamente donaciones procedentes de una misma persona física o jurídica superiores a 100.000 euros anuales.
  • Todas las donaciones superiores a 50.000 euros y en todo caso, las donaciones de bienes inmuebles, deberán ser objeto de notificación al Tribunal de Cuentas en el plazo de tres meses.

Quizá sorprenda, para quien no se haya asomado a la lectura de la citada Ley Orgánica, que esta incluye un régimen tributario específico aplicable a los partidos políticos comprendido en los artículos 10 y 11 y que, para lo que nos concierne, interesa destacar los siguientes aspectos que resumo en las próximas líneas.

El artículo 10 se ocupa de enumerar las rentas exentas de tributación en el Impuesto sobre Sociedades, otorgándoles el carácter de exentas a aquellas obtenidas por los partidos políticos para la financiación de las actividades que constituyen su objeto o finalidad específica en los términos establecidos en el presente artículo. Entre estas rentas se citan expresamente las donaciones privadas efectuadas por personas físicas o jurídicas. En cuanto al resto de rentas, los partidos políticos deben tributar en el Impuesto sobre Sociedades al tipo impositivo del 25 por 100.

El referido contenido de carácter tributario de la Ley hace innecesario acudir al Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades vigente en el momento en que tuvieron lugar las entregas al Partido Popular y que en términos similares, se ocupa en su artículo 121 de regular el ámbito de la exención de rentas que pudiesen percibir las entidades parcialmente exentas cuyo régimen especial se regula en el Capítulo XV, Título VII.

Hasta aquí las reglas del juego expresadas de forma somera. Para quien a estas alturas siga en la lectura de esta entrada, entro en el juego interpretativo de los preceptos indicados.

En primer lugar, es importante señalar que las donaciones de las que estamos hablando se han realizado prescindiendo de las más mínimas formalidades en relación con su entrega por el donante y sin haber efectuado notificación posterior al Tribunal de Cuentas. Por otra parte, dado que estas donaciones han excedido previsiblemente los límites cuantitativos que establece la norma, estas entregas no deberían haber tenido lugar, al no ser posible su aceptación por parte de la entidad donataria.

Para quienes estamos habituados a interpretar las normas tributarias no es difícil encontrar como una determinada situación, normalmente un hecho imponible, ofrece soluciones tributarias distintas en función de los muchísimos criterios a tener en cuenta en cada caso, tales como, (i) la literalidad de la norma tributaria, (ii) su encaje con determinada normativa no tributaria, (iii) el fin perseguido por el legislador, (iv) la intencionalidad que pretenden las partes en relación con el hecho sometido a análisis, (v) el cumplimiento de las formalidades que requiere la actuación de las partes, (vi) la posibilidad de justificar de forma fehaciente las afirmaciones de las partes, y un largo etcétera. Es natural que, debido a la naturaleza de esta cuestión, el examen de alguno de los criterios anunciados anteriormente sea materialmente imposible, no obstante, atendiendo a los elementos de juicio más elementales, puede resumirse la presente cuestión a través de dos tesis que, de forma sucinta, podrían enunciarse de este modo:

Tesis finalista (defendida por la Agencia Tributaria): el factor clave es el destino de las cantidades recibidas, cualquier entrega efectuada a un partido político si se dedica a la finalidad de su destinatario no debe representar un ingreso tributable.

Tesis formalista (que quizá ronde por la cabeza del juez instructor): las rentas percibidas bajo las circunstancias señaladas anteriormente no pueden considerarse donaciones dado que no cumplen las condiciones establecidas por la Ley, calificándose, por lo tanto, como rentas sometidas a gravamen al no poder circunscribirse las entregas efectuadas dentro del capítulo de las rentas exentas.

La primera de las tesis tendría escasísima validez si tan solo la mención que figura subrayada en relación con el artículo 10 de la Ley hubiera sustituido la palabra “artículo” por la palabra “Ley”, como así se hace en el artículo 2 también citado, dado que en el artículo 10 no se hace referencia a las condiciones que deben cumplir las donaciones privadas recibidas por los partidos políticos.

A estas alturas, cabría cuestionarse si algún criterio jurisprudencial podría venir en auxilio de alguna que otra tesis. Y sucede que rebuscando en la memoria de este quien les escribe, sí que me he encontrado con alguna situación que presenta cierta similitud con el caso si bien desde la esfera de la consideración de un gasto como no deducible, situación esta normal, puesto que será muy difícil buscar resoluciones en la esfera de los ingresos tributarios ya que la inmensa mayoría de los sujetos pasivos del impuesto se ven obligados a considerar la totalidad de los ingresos obtenidos por sus actividades como tributables sin excepción.

Se trataba en este caso de unos gastos publicitarios a realizar en un territorio geográfico que correspondía a un agente, que mi cliente había decidido asumir por razones de carácter comercial pero que contravenían lo establecido en un contrato firmado por ambos, dado que dicho contrato estipulaba que, en cualquier caso, el agente era el único que podía realizar campañas publicitarias en dicho territorio. Se daba el caso, por tanto, de un gasto asumido por mi representada, relacionado directamente con sus ingresos pero que contravenía lo estipulado en un contrato. En un juicio postrero ante la Audiencia Nacional, esta resolvió que dichos gastos no tenían el carácter de fiscalmente deducibles, es decir no susceptibles de minorar la base imponible, solamente por el hecho de que eran ilegales conforme a las normas que las partes se habían otorgado recíprocamente.

Esta lógica es la que se impone en la redacción del texto de la letra f) del artículo 15 de la nueva Ley del Impuesto sobre Sociedades al considerar no deducibles los gastos relacionados con actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico. En un razonamiento similar, solo que aplicable a la consideración de ingresos susceptibles de no tributar, podría deducirse que las donaciones ilegales percibidas por el Partido Popular no podían calificarse como exentas al contravenir -de forma flagrante- lo estipulado por la Ley.

Llegados a este punto, no puedo dejar de señalar cómo después de tantos años de discusiones con la Agencia Tributaria en defensa de mis clientes, es la primera vez que veo que esta se apunta a una opinión que contraviene el principio básico por el que se guía esta institución. Este principio se enuncia del siguiente modo: si es posible efectuar una interpretación favorable de un hecho imponible que favorece los intereses recaudatorios de la Hacienda Pública, aunque este fuese cuestionable, hágase.

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José Galtier Ferreira

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2 respuestas a El cuestionable comportamiento de la AEAT en relación con el tratamiento fiscal de las donaciones ilegales al PP

  1. Hola,

    Muchas gracias por el análisis. Muy interesante para un opositor de Técnicos de Hacienda como yo, que solo conocemos la teoría de las Leyes.

    Aprovecho para indicar que existe una consulta de la DGT sobre este tema (V1197-14, de 29/04/2014) que refrenda la “Tesis formalista” que indicas en los siguientes términos: ” las rentas percibidas bajo las circunstancias señaladas anteriormente no pueden considerarse donaciones dado que no cumplen las condiciones establecidas por la Ley, calificándose, por lo tanto, como rentas sometidas a gravamen al no poder circunscribirse las entregas efectuadas dentro del capítulo de las rentas exentas.”

    El principio básico de aplicación del sistema tributario que indica no lo conocía. No figura en el artículo 3 de la Ley 58/2003.

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