El comportamiento fiscal del señor Monedero en relación con los servicios de consultoría prestados a través de una sociedad interpuesta

Juan Carlos Mondero y su empresa de consultoríaEl ruido mediático más reciente ha puesto su foco en el uso adecuado por parte de don Juan Carlos Monedero, fundador de la formación política Podemos, de una sociedad para la prestación y cobro de servicios de consultoría a diversos gobiernos latinoamericanos.

Se propone en las siguientes líneas un análisis tributario sucinto teniendo en cuenta exclusivamente la información, limitada y sujeta a verificación, que se ha difundido en determinados medios de comunicación. Como resultado de dicho análisis se deduce que el señor Monedero ha dejado de ingresar un tributo en relación con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas por la prestación de dichos servicios sin que esta conducta tenga carácter delictivo.

Debe tomarse en consideración que la caracterización tributaria de los servicios tiene que realizarse de acuerdo con los preceptos aplicables a la fecha del devengo de los impuestos correspondientes, cuestión esta que es desconocida, al menos en parte. A pesar de estas limitaciones es posible plantear una serie de afirmaciones que nos llevarían a la conclusión que figura en el párrafo anterior. Cada una de estas afirmaciones se enuncian a continuación junto con una breve explicación técnica que las justifique omitiendo referencias normativas en aras de una mayor brevedad.

1. La prestación de dichos servicios de consultoría a una sociedad no residente no está sujeta a imposición a IVA español.

Tal afirmación se apunta en algún que otro medio sobre la base de que se tratan de servicios para países fuera de la Unión Europea. En este ámbito impositivo la no imposición en el IVA se produce porque conforme a las reglas de localización de este impuesto, estos servicios se entienden ubicados en sede de los destinatarios. Por cuanto que estos se encuentran fuera del territorio de aplicación del impuesto (el territorio español, según se entiende en la Ley del IVA) los mismos no están sujetos a IVA español. No obstante, sería preciso apuntar que no todo servicio prestado para destinatarios situados fuera de la Unión Europea, o del territorio español a efectos de IVA, quedaría fuera del ámbito del IVA español (por ejemplo, servicios prestados en relación con un inmueble ubicado en el territorio de aplicación del impuesto).

2. La utilización de una sociedad para prestar los servicios de consultoría implica la valoración a mercado de la prestación realizada por el señor Monedero a favor de la citada sociedad, circunstancia esta que no se ha previsto por cuanto la sociedad no ha registrado en su contabilidad gasto alguno de personal.

El principal problema que plantea el empleo de una sociedad interpuesta para la prestación de servicios a terceros, cuando estos se van a realizar fundamentalmente por el socio persona física titular de las participaciones sociales en que se divide el capital social de la sociedad, es el de determinar cuál es la retribución que debe de corresponder a este último, por los servicios prestados a la sociedad interpuesta, dado que estos deben de valorarse como si entre partes independientes se tratase.

El principio básico establecido anteriormente implica efectuar una valoración de los medios materiales y humanos aportados por la sociedad de forma que, a través de este análisis, sea posible identificar el grado de intervención de los citados medios para la prestación de dichos servicios, a los efectos de repartir la renta total obtenida entre persona física y sociedad. En cualquier caso, la normativa aplicable a estos efectos sugeriría que el señor Monedero valorase su prestación a favor de la sociedad interpuesta al menos en el 85 por 100 del beneficio antes de impuestos declarado por la sociedad, siempre que esta hubiese contado con algún elemento material, para que los citados servicios se hubiesen prestado habiendo intervenido la sociedad, dado que de no existir estos no habría justificación para que el valor del servicio prestado por el señor Monedero alcanzase la práctica totalidad del beneficio neto obtenido y no solo el referido porcentaje.

Si, como se deduce de la documentación que figura en determinados medios, la sociedad no ha contabilizado remuneración alguna a favor del señor Monedero, esta conducta tributaria implicaría una falta de tributación en su IRPF, en concepto de la retribución que debidamente le correspondería por los servicios prestados a la sociedad.

La utilización de sociedades interpuestas con el fin de reducir o eludir los impuestos que pagaría la persona física, que en circunstancias normales desempeñaría dichos servicios de forma directa, es una conducta tributaria perseguida por la Agencia Tributaria dentro de su Plan de Control Tributario.

3. El régimen descrito en el apartado anterior sería igualmente de aplicación en el caso de que se hubiese empleado una sociedad extranjera para la prestación de dichos servicios.

El argumento varias veces defendido por el líder de la formación política de Podemos en el programa La Sexta Noche del día 24 de enero de 2015 y por algún que otro medio haciendo referencia al empleo de una sociedad interpuesta española y no extranjera para el cobro de dichos servicios tiene un valor muy escaso a la luz del régimen de operaciones vinculadas dado que este debe de aplicarse con independencia de la residencia fiscal de la entidad que presta los servicios.

Por otro lado, podría cuestionarse eventualmente la residencia efectiva de dicha sociedad en la referida jurisdicción extranjera dado que, a la vista de determinadas circunstancias que se desconocen, podría llegar a entenderse que la dirección y gestión de la actividad societaria se realiza de forma efectiva desde España, lugar de residencia del señor Monedero.

4. Previsiblemente la conducta tributaria del señor Monedero no pueda calificarse como delito fiscal aunque esta circunstancia quedaría pendiente de una evaluación posterior a falta de información completa y fiable.

La calificación de una conducta tributaria como delictiva exige, en primer lugar, una defraudación de una cuota impositiva superior a 120.000 euros. Como quiera que el fraude residiría en el ámbito del IRPF sería necesario conocer cuál sería la escala de gravamen aplicable por la comunidad autónoma donde se encuentra la residencia habitual del señor Monedero. Bajo la suposición de que el tipo máximo ascendería al 52 por 100 y suponiendo la existencia de otros rendimientos en la base imponible general que diesen lugar a la aplicación del citado tipo para toda la renta supuestamente dejada de ingresar, la cuota tributaria resultante daría lugar a un pago de 190.030,18 euros (resultado de aplicar dicho porcentaje sobre la totalidad del beneficio antes de impuestos de la sociedad interpuesta y que asciende supuestamente a 365.442,65 euros). No obstante, esta cantidad debería de minorarse en el pago efectuado en concepto del Impuesto sobre Sociedades abonado por la sociedad que asciende a 70.417,30 euros, lo que resulta en 119.612,88 euros, cantidad inferior a la fijada por el Código Penal para la apreciación de un delito fiscal.

Adicionalmente, sería necesario que concurriese una conducta intencional y deliberadamente dirigida a defraudar el pago de la cuota tributaria, es decir, la existencia de una conducta dolosa y no meramente negligente. Sobre este aspecto, del que solo sería posible pronunciarse con las debidas reservas, tendría especial incidencia el hecho de que los servicios se hubieran concertado y prestado con anterioridad a la constitución de la sociedad interpuesta de forma que esta solo se hubiera creado para el cobro de los citados servicios, hecho este que podría deducirse de los datos incluidos en la noticia que le dedica el diario digital El País donde se indica que la sociedad se constituyó en octubre de 2013 y los servicios se prestaron tres años antes.

Tengamos en cuenta, no obstante, que la inexistencia del delito penal no impediría la calificación de la conducta fiscal adoptada por el señor Monedero como infractora si se aprecia la concurrencia, al menos, de cierta negligencia, elemento este que podría deducirse de los hechos que han aparecido en los medios de comunicación.

Hasta aquí una descripción de las consecuencias jurídico-tributarias de los hechos que han trascendido a los medios de comunicación. El único propósito de esta entrada ha sido el de introducir, de forma breve y aséptica, cierto rigor técnico al margen del lenguaje político.

 

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , garantía profesional.

SIGA

José Galtier Ferreira

jose.galtier@gmail.com

 

Esta entrada fue publicada en Fiscal y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a El comportamiento fiscal del señor Monedero en relación con los servicios de consultoría prestados a través de una sociedad interpuesta

  1. Desconocía quien era el señor Monedero y, mucho más, la instrumentalización de sus rentas que comentas pero, en todo caso, me quedo con la mítica y conocidísima frase de Groucho Marx para dar la bienvenida al espacio político al nuevo partido: con estos inicios -partiendo de la nada, que decía el actor- solo pueden alcanzar las más altas cotas de la miseria.
    Un abrazo,
    Esaú

    • José dijo:

      Estimado Esaú, muchas gracias por tu comentario. Quién sabe si este señor estará llamado por obra y gracia de las urnas a dirigir el destino de este país. Y todo ello gracias a la democracia, ese sistema que, según decía Bernard Shaw, garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos. José.

  2. Pingback: ¿Hablamos de opciones? | Espacio Tributario

  3. quijote dijo:

    Básicamente estoy de acuerdo en sus razonamientos aunque le haría varias precisiones. La imputación de la renta a Monedero por operaciones vinculadas se haría por la totalidad de la facturación de la sociedad, no sólo por los beneficios. Eso sí se pueden deducir los gastos pero no todos, sólo los necesarios para la generación de la renta, los propiamente societarios no lo son, por eso la cantidad es mayor que los beneficios considerados por Ud. Ese tipo marginal máximo que sería en Madrid efectivamente del 52% sobre una cantidad mayor de la considerada por Ud. Sólo con esto según sus cálculos es muy probable que se superen los 120.000 euros.

    Pero es que además no se puede restar el impuesto de sociedades pagado en el cálculo de la cuota defraudada en renta. Esa cantidad deberá reclamarla la sociedad como ingresos indebidos en hacienda y se la devolverán a su sociedad, y la recuperará Monedero, pero no puede restarse directamente a efectos de cálculo de la cuota sobre la renta de Monedero.

    • José dijo:

      Muchas gracias por su comentario. El escenario tributario que se ha planteado parte de la base de que se admite la existencia de la sociedad como prestadora de los servicios y la conducta tributaria se resume en que no se ha valorado la renta que debería de reconocer el señor Monedero conforme a la valoración de operaciones entre partes vinculadas. También se asume que los gastos que registra la sociedad son deducibles fiscalmente. Bajo esta perspectiva la AEAT estaría obligada a reconocer el ajuste bilateral en la sociedad. Obviamente otros escenarios son posibles de prever como usted bien señala. A mí, su planteamiento me parece más agresivo fiscalmente, pues implícitamente se reconocería que la sociedad mercantil constituida se ha realizado con una finalidad claramente elusiva, simulando que esta es la que prestó el servicio. Bajo este escenario las posibilidades de que nos encontrásemos ante un delito fiscal serían superiores por cuanto que la cuota defraudada en IRPF lo más probable es que superase los 120.000 euros. Un cordial saludo.

      • quijote dijo:

        Precisamente en su escenario contemplado, menos agresivo fiscalmente como dice, que la sociedad no ha sido creada en una suerte de simulación fiscal (lo que visto lo visto cada día es más improbable), no cabe deducir de la cuota de Monedero lo ya pagado en I. Sociedades. El ajuste bilateral ex-post servirá para que la sociedad reclame el ingreso indebido por IS pero no exime a la persona física de la totalidad de la cuota supuestamente defraudada.

        Lo que no sé es si cabría una solicitud de compensación de pago, aunque al tratarse de dos personas jurídicas independientes no parece pertinente.

        • José dijo:

          No hay tal reclamación del ingreso indebido. Ex artículo 18.10 LIS la Administración Tributaria está obligada a corregir en la sociedad el beneficio obtenido por esta, resultado de incorporar el salario de la persona física que inicialmente no se había registrado.

          • quijote dijo:

            Exacto, hacienda hace el ajuste en sede societaria, y por eso la reclamación del IS indebidamente pagado por parte de la sociedad. No creo que la AEAT lo haga de oficio, pero en cualquier caso si lo hace y lo devuelve, se lo dará a la sociedad y será esta la que se lo pague a Monedero. Ya sin mediar factura ni otro documento más que la devolución. Lo nunca se puede es restarlo de la cuota de Monedero a efectos de sanción o delito.

  4. quijote dijo:

    Lo sé, no porque sea adivino o especialista fiscal (que a la fuerza ahorcan), sino porque la inspección me lo ha hecho a mí, en un caso similar. Sea o no correcto es lo que hace, al menos a mí. Claro que la AEAT utiliza diferentes varas de medir a veces. No es que quiera que le pase lo mismo a otros, simplemente cuento mi experiencia para que se tome nota. No es una elucubración, es un caso real.

    • Javier Bodeguero dijo:

      En primero lugar, mi más sincera enhorabuena por su post, y por la conversación posterior con Quijote, enhorabuena a ambos, me ha ayudado mucho a entender la situación del caso Monedero y la mía misma. Mi caso tiene cierta similitud al caso Monedero: soy un trabajador por cuenta ajena que a la vez he montado una sociedad (SL) para desarrollar proyectos de consultoría internacional (aunque no para Gobiernos como el Caso Monedero sino en África y Latinoamérica en materia de telecomunicaciones y para organismos multilaterales -Banco Mundial, BID, etc.-). Soy socio único y no tengo empleados. Hasta aquí las similitudes. Sin embargo, yo constituí la sociedad antes de ganar el primer proyecto, yo sí subcontrato consultores individuales y empresas tanto españolas (y por tanto pago IVA) como extranjeras, hago la declaración trimestral de IVA y pago Sociedades de forma normal, y tengo contratos y factura por cada proyecto, y todos los ingresos están declarados.

      Mi problema (y preocupación), a la vista del caso Monedero, es si estoy haciendo bien facturando todos los proyectos como empresa, o en cambio debería pagar IRPF. Yo no he cobrado dividendos, ni tengo intención de hacerlo, la verdad. Mi idea es, cuando deje el trabajo por cuenta ajena, dedicarme plenamente a la consultoría internacional.

      Mis conocimientos fiscales son mínimos, por lo que su opinión sobre mi situación me ayudaría a tranquilizarme un poco. Y si Quijote me explicase un poco más su caso personal, se lo agradecería muchísimo.

      Un saludo, y muchas gracias por adelantado.

      • José Galtier dijo:

        Creo que tu consulta excede el propósito de este blog. Busca un asesor con el que tratar esta cuestión. Un saludo. José.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>