Criterio de caja en el IVA

Esta vez sí. Con cierto retraso (por ser benévolo) tras la promesa electoral de Rajoy, cuando se apruebe la nueva Ley de Emprendedores -cuya aprobación “inmediata” anunciaba Montoro hace más de 1 año (en este mes de abril se aprobará el proyecto)-, y a partir del 1 de enero de 2014, las empresas que facturen menos de 2 millones de euros, así como los autónomos no acogidos al régimen de módulos, podrán ingresar el IVA en Hacienda cuando lo cobren de sus clientes, y no como hasta ahora, en el momento de emitir la factura mediante el llamado “sistema de caja”. Técnicamente conllevará una modificación del artículo 75 de la Ley del IVA que regula el devengo del impuesto.

Esta situación era el anhelo de autónomos y pequeñas empresas que se veían muchas veces ahogadas por el impago o retraso en el pago de sus clientes (la Ley de Morosidad empieza a alcanzar a la Ley de Costas como las menos cumplida de la historia) sin que esa circunstancia sirviese de eximente ante Hacienda para el ingreso de las cuotas de IVA repercutidas. De hecho, muchas pequeñas empresas se vieron abocadas al cierre por la falta de liquidez derivada, entre otras cosas, de ese adelanto de dinero a la Administración Tributaria. Es también cierto que hasta que se produjo en 2010 una modificación a nivel comunitario del IVA (impuesto armonizado donde los cambios que quiera hacer cada país son muy limitados) no era posible regular el criterio de caja al no estar el Estado español habilitado para ello.

Según cálculos del Ministerio de Hacienda, el nuevo régimen beneficiará a cerca de 1,3 millones de autónomos y a más de un millón de pymes. ¿Beneficiará? Si algo beneficia, lo lógico es que se acojan al régimen cerca de 2,3 millones de contribuyentes. ¿Alguien se cree que eso será así?

En mi opinión, dada la nueva regulación prevista, “no es oro todo lo que reluce”. La medida encierra problemas de gran calado que requieren un minucioso estudio para determinar la conveniencia o no de acogerse a este sistema (el acogimiento al régimen es voluntario) .

Vayamos por partes: si usted o su empresa se acoge a este sistema tendrá la obligación de permanecer en él durante un mínimo de 2 años aplicando el mismo a todas sus operaciones sin excepción, por lo que la decisión debe ser premeditada.

Por otro lado, y aquí esta lo mas negativo de esta situación, el criterio será bidireccional, es decir, también tendrá que aplicarlo el cliente que recibe la factura, que no podrá deducir el IVA soportado hasta que le pague la factura, y ello con independencia de que haya optado (de ser posible) o no por el nuevo sistema. Dicho de otro modo, con total seguridad en igualdad de condiciones es posible que su cliente opte por “trabajar” con un proveedor que no aplique el criterio de caja: aparte del evidente efecto financiero en cuanto al momento de deducibilidad expuesto, sólo el problema de control interno para llevar un correcto seguimiento de los IVA que se pueden deducir y los que no puede ser mayúsculo, de modo que el financiero tratará de convencer al comercial de que se olvide de los proveedores que apliquen tal criterio. Además, usted tampoco podrá deducir el IVA de las facturas que reciba hasta que las pague.

Por ultimo, el control fiscal a las empresas que se acojan al régimen será sin duda mayor, tal y como ha adelantado Hacienda, ante el riesgo de un aumento en el fraude ante una operativa de difícil seguimiento, previéndose la llevanza de un libro registro de cobros de presentación trimestral que conllevará un mayor papeleo y un aumento en el coste que se pagará a la asesoría que lleva las obligaciones contables y fiscales de pymes y autónomos. Vemos, pues, otro elemento desincentivador.

En conclusión, la aplicación práctica de una medida anunciada a “bombo y platillo” presumo que será muy limitada. Quizás las empresas que trabajan para el sector público serán de las pocas que acojan el nuevo criterio dado que, para bochorno general, los entes públicos son normalmente los que más tardan en ponerse al día con sus proveedores y, dado que normalmente no se deducirán las cuotas soportadas al actuar como consumidor final, no les afectará el criterio seguido por sus proveedores.

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Francisco Soto Balirac. Asociado Senior de J&A GARRIGUES

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2 respuestas a Criterio de caja en el IVA

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