“Coge el dinero y corre” (la España real ¿Y? III)

Viene a mi memoria el anuncio televisivo de una película de Charles Bronson en el que se afirmaba que su personaje -y, casi, hasta creo que él mismo- “odia la violencia pero el destino le empuja a ella”. Y recuerdo esa expresión porque -pueden creerme- lo último que desearía sería abundar, una vez más, en el episodio de la ORA (o SER) onubense que me atenaza desde hace ya más de un año, pero lo cierto es que “el destino (aquí encarnado en el Ayuntamiento de Lepe y, de su mano, el Servicio de Gestión Tributaria de Huelva; SGTH) me empuja, una vez más, a ello”.

Tal y como ya expuse profusamente en otros posts anteriores – y -, muy sintetizadamente expuesto el asunto trae origen de una multa municipal que tenía como causa el exceso de tiempo de aparcamiento respecto a la tasa inicialmente abonada en concepto de ORA (o SER), siendo así que lo que se invocó desde el principio del procedimiento sancionador -sin que nunca se obtuviera respuesta administrativa alguna; patología patria donde la haya- fue que no habiendo boletín de denuncia en el parabrisas, se me privó de la posibilidad de acogerme a la “tarifa única” que por 3€ me habría permitido el indulto (¿o quizá sería más bien una amnistía?) de la multa de 90€ que fue la que finalmente se me impuso. A partir de ahí se inició todo un peregrinaje administrativo en el que la incomunicación ha sido la tónica constante.

Lo que ahora me ocupa es el enésimo episodio de este culebrón que ya se centra en el ámbito recaudatorio, si bien antes de eso es obligado hacer alguna consideración previa. Nos habíamos quedado en que el ayuntamiento apremió aquella sanción pese a que esta estaba recurrida y, por tanto, suspendida ex lege. Una vez desestimado (sin responder, insisto, al argumento de que no se me habilitó la posibilidad de acogerme a la ya célebre “tarifa única”) el recurso de reposición interpuesto contra la sanción, y aun dentro del plazo para haber acudido a la vía judicial, intenté abonar los desorbitados 90€ de multa mediante transferencia bancaria, pero el “sistema” (¡con la informática hemos topado!) me lo impidió al considerar -y en este blog ya hemos hablado de que los ordenadores, a diferencia de las personas, no piensan- que ya estaba en período ejecutivo y que, por tanto, el número de referencia/clave de la carta de pago ya era otro. Así las cosas, no me quedó otra que acudir a Correos y abonar esos 90€ a través de un giro postal (vid PDF) cuyo beneficiario no era otro que el, en mi caso ya célebre, SGTH.

A todo esto, aún estaba pendiente de resolverse el recurso de reposición interpuesto contra la providencia de apremio (90€ + 10% = 99€) girada sobre la sanción, resolución que recibí el pasado 18 de septiembre y que, ¡por supuesto!, desestima mi argumento de que estando la sanción suspendida ex lege por el mero hecho de la interposición del recurso, el apremio era del todo indebido.

Verán, este tema está empezando a saturarme y nada más lejos de mi intención que pretender hacer una tesis sobre este particular, pero no renuncio a hacer un planteamiento que me parece básico: si el importe a abonar por estacionar el vehículo en las zonas así acotadas es una tasa (no es que lo diga yo -que también- sino que así lo afirma la propia ordenanza municipal que la regula), su régimen sancionador no puede ser otro que el tributario (también así lo predica la mismísima ordenanza) que -y este extremo creo que es pacífico- señala sin lugar a interpretación alguna que la impugnación de una sanción conlleva la automática suspensión de su obligación de ingreso.

Pese a ser esto así, el SGTH (y, por tanto, también el Ayuntamiento de Lepe), insiste en apremiar la sanción al entender que no le resulta de aplicación (bueno, esto no lo dice, pero así cabe inferirlo de su respuesta) el régimen de suspensión previsto en la normativa tributaria sino en la específica de tráfico.

A ver, esto es como si llevo a cabo una obra sin abonar la tasa por la licencia municipal: con independencia de la legalidad o no de la obra (aspecto puramente urbanístico), lo cierto es que el impago de la tasa es un aspecto exclusivamente tributario y no urbanístico, por lo que no cabe mixturar ambos extremos. Una cosa es la legalidad o no de la obra y otra -¡muy distinta!- la infracción por el impago de la tasa por la gestión de la licencia. Pues eso.

En fin, sea como fuere, la cuestión es que toda situación es susceptible de empeorar, y así ha sido también en este caso pues el pasado 8 de octubre, el SGTH (ese “ente” implacable) me notifica el embargo de 21´69€ de una de mis cuentas. A ver, a ver, porque ya no es que el fondo jurídico del asunto me chirríe, que también, es que lo que ahora tampoco me cuadran son los números. Veamos:

-. Inicialmente se me exigió el abono de una multa de 90€.

-. Mientras se resolvía mi recurso contra la multa, se me gira un apremio (10%), requiriéndoseme el pago de 99€.

-. Mientras se resuelve mi recurso contra el apremio, procedo a abonar -tal y como ya he apuntado- la multa primitiva (90€).

-. Resuelto el recurso contra el apremio, se me embargan 21´69€.

Es decir, que a esta fecha el SGTH (gestor de los intereses tributarios del Ayuntamiento de Lepe) ya tiene en su poder 90 + 21´69€ = 111´69€, cuando lo cierto es que, siempre según su propia interpretación, el importe total por mí adeudado sería 99€ ¿Por qué será que este episodio me recuerda a la película de Woody Allen Toma el dinero y corre? Es obvio, pues, que el SGTH (¿solidariamente con el Ayuntamiento de Lepe?) me debe 12´69€ que es la cuantía que ha percibido en exceso respecto a los 99€ que afirma le adeudaba. Tengo, pues, un crédito por 12´69€, incrementado en los intereses de demora, contra el SGTH (y, de su mano, el Ayuntamiento de Lepe).

Ya me imaginaba yo que todo esto no iba a terminar tan mal, ¡miren por dónde tengo un crédito contra unos entes públicos que, por ley, son oficialmente solventes! Estas mismas consideraciones así se las he hecho llegar a ambas administraciones con la manifiesta petición de que procedan a devolverme ese exceso sobre el importe por mí presuntamente adeudado (“dale hilo a la cometa”, que diría mi padre).

De cualquier manera, y para disipar hipotéticas ideas preconcebidas, no se crean ustedes que estas prácticas son exclusivas de “provincias” (ya saben que ese es el modo cómo en la Villa y Corte se refieren al resto del “imperio”): y si no, vean, vean…  Así que quizá no nos quede otra que entender que estos episodios no dejan de ser “servidumbres” innatas a nuestra condición de españoles, y es que ya se sabe que, tal y como ácidamente apuntaba Cánovas del Castillo: “Es español el que no puede ser otra cosa”.

¿Continuará?

P.D.: Por cierto y por asociación de ideas. Se ha divulgado (y no precisamente por el cauce oficial, como hubiera sido deseable) la “carta” mediante la que la Comisión Europea contestó el pasado 29 de agosto a la consulta formulada desde el Ministerio de Hacienda respecto a si la devolución del “céntimo sanitario”  habría de ser total o, por el contrario, debería limitarse al importe que exceda de los mínimos exigidos por la Directiva 2003/96 (tal y como se interpretaba desde el propio ministerio).

Y la respuesta de la Comisión es cuando menos estrambótica, pues previa confesión de que “no corresponde a la Comisión Europea explicar a las autoridades de un Estado miembro cuál es la interpretación correcta de un pronunciamiento del TJUE”, siendo así que “ese punto de vista de la Comisión no tiene carácter vinculante para el Estado miembro, ni para las personas físicas o jurídicas afectadas por el fallo del TJUE”, concluye señalando que “los servicios de la Comisión no se oponen a la interpretación avanzada por las autoridades nacionales”; coartada argumental que la AEAT ya está esgrimiendo en sus contestaciones a las solicitudes de devolución de ingresos indebidos para sustentar una sensible minoración de los importes a reintegrar.

Así que, los solicitantes habrán de acudir necesariamente a las ulteriores instancias para que se les dé cumplida satisfacción a su más que legítima petición. ¡Y, así, vuelta a empezar…! Y, mientras tanto, el Secretario de Estado de Hacienda asegura que “no hay intereses recaudatorios en la aplicación de estos mínimos de tributación”Es decir, que, en las acertadas palabras del profesor Pedro Herrera, “como diría Klaus Tipke, la actual moral tributaria del Estado no fomenta la ética fiscal de los contribuyentes”. Por eso, desde este foro, muestro públicamente mi apoyo al sector del transporte en su lícita reclamación de que el Ministerio reconsidere su negativa a la íntegra devolución del “céntimo”.

En fin, ¿qué quieren que les diga? Que a mí, todo esto, sumado a algunas -¡bastantes!- “cosas” más, no hace sino convencerme de que si no se abordan ya las reformas que Francisco Veiga señalaba en un reciente post, al final, no nos va a quedar otro remedio que darle la razón a Gil de Biedma cuando decía aquello de que “de todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, porque termina mal”. Y es que a estas alturas de la película, el panorama nacional se nos presenta, más que desolador…, ¡desolado!

No te quedes con ninguna duda: consulta con tu gestor administrativo.

Busca el logo , garantía profesional.

SIGA

Javier Gómez Taboada. Abogado tributarista.

Socio de MAIO LEGAL

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a “Coge el dinero y corre” (la España real ¿Y? III)

  1. Juan Castro dijo:

    Que la Administración no aplica sus propias leyes es ya un asunto que, por recurrente, no merece la pena valorar. Sin embargo, compruebo ahora con tristeza que, además, no saben usar la calculadora (de hacer la operación a mano ya ni hablamos).

    En fin Javier, menos mal que el abogado te sale gratis.

  2. Juan Español Español dijo:

    Coincido en lo disparatado, surrealista o cualquier otro calificativo que se le quiera poner a la situación.

    No obstante limitándome a los cálculos no los veo tan incorrectos: el principal de la deuda son 90€, se gira el 10% del apremio que se aplica cuando el principal y el propio recargo reducido se ingresan en el plazo del 62.5 LGT.
    Al ingresarse solo el principal se gira el resto del recargo de apremio, otros 9€ y el resto debe corresponder a las costas del procedimiento, si bien deberían notificarse cuales son.

  3. Pingback: ¿Y si cobro por la vía civil el IVA tardíamente repercutido? | Espacio Tributario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>